Lleva tanto reconocerse, hacerse cargo de sí mismo para luego enfrentarse al resto. He pasado largos años intentándolo y cada vez que estoy cerca de conseguirlo me doy cuenta que sólo me alejo. Por temor, por miedo al rechazo, por no saber cómo explicarlo; y simplemente me quedo en el conformismo, que tarde o temprano me termina frustrando y no me deja desarrollarme a pleno.
Hoy, bah, en este último tiempo hice una revisión de mi pasado. Comencé a recordar qué es lo que más me gustaba y por qué dejé de hacerlo; fue sorprendente descubrir el origen de tantas cosas, de tantos comportamientos…lo bueno es que ahora sé quién soy –en realidad siempre lo supe, sino que las circunstancias me obligaron a esconderme- y cómo quiero seguir de ahora en adelante.
Para continuar, tengo que ser honesto…primero conmigo, luego con el resto; sin esperar que me acepten o no. Es comenzar una transformación, una transición hacia mi relación con los demás, a mostrar mi yo verdadero: un hombre. Ser quien fui, soy y seré siempre sin ocultarme, sin darle tantas vueltas al asunto, y sin importar lo que diga el envase biológico: mi cuerpo. Soy un hombre, siempre lo he sido y siempre lo seré; no un tipo común sino uno con una visión mucho más extensa a muchos otros hombres.
Es tan placentero sentirse pleno, y que el resto te trate tal como te sentís, como sos.
Continuara…
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada